La figura de Alejandro Magno quizá sea de las más atractivas de la Historia. En sus treinta y tres años consiguió conquistar el mayor Imperio alcanzado hasta ese momento, llegando a las tierras bañadas por el Indo y dominando la mayor parte del continente asiático. Sus hazañas le han convertido en un mito y, en algunos momentos, en casi una figura divina, posiblemente por la profunda religiosidad que manifestó a lo largo de su vida. Hijo del rey Filipo II de Macedonia y de la princesa Olimpia, perteneciente a la familia real del Epiro, Alejandro nació en el mes de agosto de 356 a. C. La sucesión al trono macedonio correspondía a un hermanastro llamado Arrideo, hijo de Filipo y una bailarina, pero fue tajantemente rechazado por su deficiencia mental. Esta situación ponía a Alejandro en primera línea sucesoria por lo que fue educado como un príncipe heredero. Su primer educador fue Leónidas, pariente de su madre, encargándose de la educación física del muchacho. Lánice sería su institutriz, aficionándole a los poemas de Homero y de Eurípides. El joven pronto manifestó una gran afición a la lectura, especialmente los poemas épicos donde se loaban a los héroes de los que descendía. Imitar a esos héroes se convertirá en una de las obsesiones de Alejandro. Tanto Leónidas como Lánice estaban vinculados a Olimpia lo que no era motivo de confianza para Filipo.
Bueno esta fotito la baje de internet con el google por supuesto y ahora quiero ver como queda pegadita en mi blog.
No se que es lo que va a pasar con este texto que estoy escribiendo en este momento y que supuestamente lo escribirá a la izquierda y abajo de la fotito en cuestion. Bueno esta fotito la baje de internet con el google por supuesto y ahora quiero ver como queda pegadita en mi blog.
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Es increíble lo que puede agregar internet a la capacidad natural de pelotudear que tenemos los seres humanos.
Antiguamente, cuando la ciencia cibernética estaba en pañales o no existía, cuando la ciencia ni nombre tenía, las únicas posibilidades para pasarse al santo pedo todo el día eran hacer nada, o mirar el paisaje o dormir. Hoy la ciencia y la técnica nos permite hacer lo mismo en esencia pero dándole un formato rectangular en una pantalla de PC, colores, agregar fotos, conexiones, contadores, y muchísimas cosas mas, casi hasta el infinito que prolongan las posibilidades de practicar el alpedismo de forma creativa.
Releyendo esta nota creo percibir un dejo amargo de ironía o quizás de sarcasmo, un cierto nihilismo o pérdida de fe en el desarrollo de la humanidad y la calidad de vida de los seres humanos.
Si "tú, caminante desprevenido" o navegante de la web has llegado hasta aquí y de alguna manera estas reflexiones motivan otras tuyas con las que quisieras de alguna manera contestar, criticar, denostar, apoyar o ignorar - las, implicaría que en definitiva la ciencia y el desarrollo lograron el objetivo trascendente que implícitamente funcionaba como motor inicial de todo esto:
poner en contacto tu nada que hacer con el mío.
